El ser humano tiene la capacidad de aprender constantemente gracias a su interacción las personas, en la familia, trabajo, estudio y en la sociedad en general. Este aprendizaje cotidiano representa un proceso de transformación, de crecimiento individual y grupal, atreviéndose a romper paradigmas relacionales, emocionales y cognitivos, y a partir de estos se da cuenta de las múltiples oportunidades que tiene para innovar y mejorar.
Para aprender es necesario, primero acceder a la información - quizá es el primer paso que determina el aprendizaje- implica buscar y consultar fuentes, hablar con expertos, preguntar, escuchar, siempre utilizando la imaginación. Segundo, hacer uso de esa información para generar nuevas ideas y planes. Y finalmente apropiarse de la información con el fin de tomarla como herramienta para alcanzar un objetivo que generará conocimiento, innovación y desarrollo.